miércoles, 31 de agosto de 2011

visita virtual al museo del siglo XIX







Consta de varias salas, de intereses diversos. En la Sala del Retrato se aprecia una colección de fotografía del siglo XIX. En la sala de miniaturas se expone el trabajo de miniaturistas de la Expedición Botánica. La Sala de los Abanicos guarda una muestra de de vidriería francesa de Art Nouveau. La Sala de Paisajes exhibe pintura paisajista de influencia flamenca. En los salones Luis XV y XVI se exponen diversos objetos de lujo europeos.

El Fondo Cultural Cafetero cuenta con muestras valiosísimas de nuestro patrimonio, conservadas técnicamente, y que permanecen exhibidas a la atenta curiosidad del visitante. Ha fijado su atención en exposiciones originales tan disímiles como las de la moda y el vestuario, la botica de los pobres, la de retratos, abanicos, muebles, etc., que nos informan sobre hallazgos artísticos de otro tiempo, que en ocasiones se exponen por primera vez. La entidad cumple así una importante tarea pedagógica y contribuye al fortalecimiento de la sensibilidad, en torno a nuestros valores.
Cabe destacar las siguientes secciones:
LA GALERIA DE RETRATOS
El retrato ha sido una manifestación predominante en la pintura colombiana del siglo XIX. En un tiempo en el que todavía se exaltaban rasgos de la Colonia, la imagen de la autoridad alcanzaba su magnificencia en la majestad del retrato. Andado el tiempo, los pintores se organizan en talleres y se trasmiten generacionalmente su virtuosismo. Destacadas obras de José María Espinosa, Epifanio Garay, Ramón Torres Méndez y Acevedo Bernal esperan al visitante en nuestra galería.
Se cuenta, además, con una rica colección de caricaturas del maestro Ricardo Rendón.
EL PAISAJE
Una de nuestras salas rinde homenaje al paisaje, motivo artístico del siglo XIX en Colombia y comienzos del XX. Animó este proceso el paisajista español Luis de Llanos, vinculado a nuestra Escuela de Bellas Artes, a finales del siglo pasado.
Obras de otros reconocidos artistas engalanan estos recintos.
LA MINIATURA
Su origen en Colombia se remonta a la Expedición Botánica animada por el sabio Mutis. Caracteriza este género el sentido del detalle y la exactitud en las reproducciones. Así se entiende la minuciosidad en la elaboración de medallones y camafeos. Comerciantes, abogados, políticos, militares, sacerdotes, damas de sociedad, fueron retratados en pequeñas placas de marfil que hoy podemos apreciar en la exposición permanente del Fondo Cultural Cafetero.
Una muestra de las pequeñas maravillas que se exhiben, es el llamado Juguetero, que reproduce la mueblería,decoración y utensilios de nuestras casas antiguas.
COSTUMBRISMO
La conciencia de lo propio, el sentido de la identidad, caracterizados en el entusiasmo por investigar las costumbres de las distintas regiones del país, están presentes en llamativos cuadros exhibidos en nuestras salas.
LA BOTICA DE LOS POBRES
Encontrada en la ciudad de Ocaña (Norte de Santander), ha sido rescatada en su estado original y posee la virtud de transmitirnos la atmósfera de un rincón tan sugerente como típico de nuestro siglo XIX. Su estantería e implementos de origen alemán, francés y holandés, así como la variada colección de recipientes, las fórmulas magistrales, forman un conjunto que delata el buen gusto prevaleciente en la vida cotidiana, la excelencia de los farmacéutas y la exigencia de los usuarios.
MUEBLES Y OTROS OBJETOS
Una llamativa sección ofrece al visitante la posibilidad de admirar salones del siglo XIX. Recintos múltiples, lámparas, cortinas, alfombras, reproducen ambientes y escenarios de otro tiempo.
El Art nouveau está presente en varias piezas de vidrio, de diferentes transparencias, opalescencias, visos, brillos y matices.
LA GALERIA
Este recinto nos familiariza con el ayer, a través de muestras retrospectivas y nos pone en contacto con los máximos exponentes del arte actual, que exhiben allí sus obras más relevantes.
SALON DE LA MODA Y EL VESTUARIO
Una nutrida colección colombiana de vestidos del siglo pasado, nos pone en contacto con el gusto vivo de una época, aporta noticias sobre estilos (cortes, colores, adornos, texturas, etc.), a partir de los cuales podemos imaginar una forma de vida y una manera de pensar.

museo del oro


acerca del museo
En la sala El trabajo de los metales se descubren los procesos de minería, beneficio y trabajo del metal que están detrás de todos y cada uno de los objetos de metal del Museo del Oro.
El Museo del Oro, nos acerca a la vida social y cultural de los grupos humanos que vivieron en Colombia desde hace 2.500 años ¿Quiénes eran?, ¿cómo vivieron?, ¿cuáles eran sus creencias y tradiciones?, ¿cómo se relacionaban con el medio ambiente? Etc...
La sala Cosmología y simbolismo atesora varios de los objetos maestros de las colecciones, en el interior de una bóveda de seguridad. Pero el valor que se guarda aquí es el del pensamiento indígena que le dio un sentido y una razón de ser a estos magníficos objetos.

La sala de la ofrenda, alude al sentido de este arte religioso, en un ambiente de penumbra donde seis vitrinas cilíndricas conectan cielo y tierra. Los objetos fueron símbolos de la religión de los indígenas prehispánicos, el chamanismo.

Muiscas:
Desde el 600 d.C. la Cordillera Oriental fue gradualmente ocupada por diversos pueblos de la familia lingüística chibcha, originaria de Centroamérica. Los europeos encontraron en 1536 a los muiscas, guanes, laches, chitareros y otros grupos que mantenían relaciones económicas, rituales y simbólicas y se reconocían como parientes cercanos. Pectorales de hombres-ave y múcuras de cerámica indican esa visión compartida del mundo. La vida de los chibchas estaba profundamente imbuida de preceptos religiosos. Los sacerdotes, llamados jeques, inhalaban un alucinógeno para comunicarse con seres míticos, y restablecían el equilibrio del universo por medio de ofrendas de figuras de hombres, mujeres, seres asexuados y escenas, multitud de animales y objetos cotidianos, que depositaban en ofrendatarios con formas humanas, animales, fálicas o de bohío. Incluso durante la Colonia, los cuerpos de personajes importantes fueron preservados como momias y colocados en cuevas profundas, envueltos en varias capas de mantas, redes y pieles, con figuras votivas.
Taironas:
El noroccidente de la Sierra Nevada de Santa Marta fue habitado por grupos de orfebres, artesanos y constructores durante los períodos Nahuange y Tairona. Una tumba excavada en la bahía de Nahuange en 1922 permitió identificar la orfebrería de este nombre, caracterizada por el martillado de narigueras y pectorales en aleaciones de cobre y oro. Desde 200 d.C. la gente del período Nahuange vivía de la pesca y la agricultura en aldeas cerca del mar.
En el período Tairona, de 900 d.C. a 1600 d.C., se colonizaron además las montañas y se construyeron ciudades sobre cimientos de piedra conectadas por caminos. En 1514 el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo escribía que los indígenas de Santa Marta "tenían joyas de oro, penachos de pluma y mantas con muchas pinturas, y en ellas muchas piedras cornalinas, esmeraldas y casidonias y jaspes y otras". Máscaras, además de adornos, servían para transformarse en hombre-murciélago, el motivo más emblemático del período Tairona. El ave en vuelo fue un símbolo del poder compartido con otros grupos de lenguas chibchas.

Quimbayas:
Por dos milenios antes de la Conquista, el Cauca Medio estuvo poblado por agricultores y mineros de oro y sal, ceramistas y orfebres. La orfebrería del período Temprano (500 a.C. a 600 d.C.) muestra figuras icónicas de líderes, hombres y mujeres, como símbolos de identidad. Los colores, brillos y las formas de calabazas, ahuyamas, totumas y mujeres aludían a la fertilidad. Se destaca un poporo o recipiente para cal con forma de una mujer de alto rango en actitud ritual. En el período Tardío (800 a 1600 d.C.) se dieron cambios profundos, hubo gran diversidad cultural y un incremento de población. Se pintaban el cuerpo, usaban ligaduras de cuentas en las extremidades y se insertaban adornos en la nariz y bajo la boca. La orfebrería, que usó mucho el cobre, y la cerámica se tornaron geométricas y esquemáticas. Con sus adornos y pinturas, los caciques parecían hombres-jaguar, hombres-rana y hombres-lagartija. Hacia 1540, por las diferencias de costumbres y lengua, los europeos clasificaron a los indígenas en "provincias": Caramanta, Anserma, Arma, Picara, Carrapa, Quimbaya, Quindo y otras. La mayoría fue aniquilada en la conquista
Técnicas para  el oro:
1. martillado: Para fabricar láminas los orfebres golpearon tejuelos sobre lajas o yunques de piedra. Al ser martillado, el metal se torna quebradizo y tiende a fracturarse: los orfebres debían calentarlo al rojo vivo y enfriarlo sumergiéndolo en agua. Este proceso, el recocido, que se repetía muchas veces, permitía seguir golpeando la lámina hasta obtener el grosor y tamaño deseados...
2. repujado: El artífice esbozaba con buriles los diseños decorativos en la cara posterior de la lámina. Luego, con la ayuda de cinceles, repujadores y punzones, presionaba y resaltaba el motivo por ambas superficies hasta obtener volúmenes, mientras apoyaba el objeto sobre algún material blando o sobre formas talladas en arcilla, madera o hueso.
elevado punto de fusión de 1.775ºC no les permitía fundirlo, los orfebres desarrollaron la sinterización: al calentar gránulos de platino mezclados con oro, este último se derrite y atrapa el platino; el tejuelo resultante se puede trabajar por martillado.
4. De la cera al metal: Con el recurso de modelar una forma en cera de abejas y mediante un molde trasladar la forma al metal, los orfebres crearon gran variedad de objetos: representaciones realistas o abstractas, finos tejidos metálicos o pesados adornos
5. La Granulación: se pegaban con un pegamento orgánico mezclado con óxidos de cobre. Al fuego, el pegamento se carbonizaba y el cobre contribuía a unir las esferas a una temperatura menor a su punto de fusión, lo que evitaba su deformación.
3. Sinterisacion: Como su elevado punto de fusión de 1.775ºC no les permitía fundirlo, los orfebres desarrollaron la sinterización: al calentar gránulos de platino mezclados con oro, este último se derrite y atrapa el platino; el tejuelo resultante se puede trabajar por martillado.
4. De la cera al metal: Con el recurso de modelar una forma en cera de abejas y mediante un molde trasladar la forma al metal, los orfebres crearon gran variedad de objetos: representaciones realistas o abstractas, finos tejidos metálicos o pesados adornos
5. La Granulación: se pegaban con un pegamento orgánico mezclado con óxidos de cobre. Al fuego, el pegamento se carbonizaba y el cobre contribuía a unir las esferas a una temperatura menor a su punto de fusión, lo que evitaba su deformación.